Por qué basta con una sola palabra
Los ingredientes de los cosméticos se enumeran según el sistema INCI: cada componente con su nombre normalizado, en orden descendente de cantidad. Para las sustancias aromáticas la normativa hace una excepción: toda la composición olfativa puede agruparse bajo el término genérico «Parfum» (o «Fragrance»). El motivo se entiende mirando la historia: la fórmula es el capital de una casa de perfumes, y quien tuviera que declararla entera se la regalaría a la competencia.
Lo que eso significa para ti: si detrás de «Parfum» hay tres sustancias o trescientas, sintéticas o naturales, desde fuera no hay forma de saberlo.
Lo que sí tiene que aparecer en el envase con nombre propio
La legislación europea sobre cosméticos no te deja del todo a ciegas. Ciertas sustancias aromáticas que provocan alergias de contacto con más frecuencia de lo habitual deben declararse por separado a partir de determinadas concentraciones; por eso lees en los envases nombres como linalool, limoneno, geraniol o citral. Durante mucho tiempo la lista tenía 26 sustancias; una modificación del reglamento de 2023 la amplía de forma considerable, hasta unas 80 entradas, con plazos de transición que llegan hasta 2026 y 2028.
Importante para situarlo bien: el nombre de un alérgeno declarado es información para personas con una sensibilidad conocida, no una advertencia para todo el mundo. Si no eres alérgico, no tienes por qué temer al linalool.
La verdad incómoda para quienes aman lo natural
Y aquí la cosa se pone honesta para los amigos del perfume natural: estos alérgenos no salen solo del laboratorio de química; en gran parte son exactamente las moléculas de las que se componen los aceites esenciales de forma natural. El linalool marca la lavanda y la salvia esclarea, el limoneno está en cualquier piel de cítrico y también en la madera de palo santo, el geraniol en la rosa y el geranio. «Natural» no significa libre de alérgenos, y un perfume natural lleva estas declaraciones igual que uno convencional.
La diferencia está en otra parte: en qué MÁS hay en el frasco, y en la franqueza con la que un fabricante habla de ello.
Cómo reconocer a un fabricante que juega limpio
Una buena señal es que una marca diga más de lo que está obligada a decir: qué aceites usa, de dónde vienen, sobre qué base está elaborado el perfume. Wyld Notes, por ejemplo, publica la pirámide de notas de cada perfume y nombra los aceites que, según el fabricante, proceden de sus propias fincas y de fincas asociadas, junto con la indicación de que los perfumes se elaboran sobre alcohol de caña de azúcar ecológico y sin desnaturalizar. Estos datos no sustituyen una fórmula completa, pero son lo contrario del escondite que la sola palabra «Parfum» permitiría.
Nuestro consejo para leer etiquetas: no midas a una marca por SI «Parfum» aparece en la lista, porque casi siempre aparece. Mídela por cuánto cuenta voluntariamente alrededor.

